El PNUD acompaña a Cuba desde hace más de cinco décadas. En 2025, implementó 33,7 millones de USD en acciones para el desarrollo sostenible, en alianza con instituciones cubanas y asociaciones internacionales.
Y a partir de 2026, comienza un nuevo Programa de Cooperación PNUD-Cuba 2026-2030, con cuatro ejes estratégicos:
Recuperación económica y transformación productiva.
Programas sociales y protección.
Fortalecimiento institucional y modernización de la gestión pública.
Gestión medioambiental y reducción de riesgos de desastres (donde se inserta el turismo sostenible).
El pasado 25 de marzo se celebró el I Taller de Gestión Integrada Costera y Turismo Sostenible en el Hotel Meliá Santiago de Cuba, organizado por el MINTUR y el Centro de Estudios Multidisciplinarios de Zonas Costeras (CEMZOC) de la Universidad de Oriente.
CEMZOC
Bajo el lema:
“Costa Resiliente: Turismo que inspira, Ciencia que orienta, Comunidad que transforma”
El evento dejó una pregunta clave en el aire: ¿Estamos gestionando nuestras costas como un destino turístico sostenible o seguimos actuando por inercia?
El deshielo redistribuye masa oceánica y frena la rotación de la Tierra 1,33 milisegundos por siglo. Científicos de Viena y ETH Zúrich reconstruyen 3,6 millones de años de variaciones del día con fósiles
El cambio climático está ralentizando la rotación de la Tierra y alargando los días a un ritmo sin precedentes en los últimos 3,6 millones de años, aunque casi imperceptible, ya existe una prueba fehaciente de ello. Por primera vez se establece un vínculo directo entre el calentamiento global contemporáneo y la desaceleración de la rotación terrestre en la escala de la historia climática profunda.
La científica medioambiental Joyeeta Gupta expone como el cambio climático está afectando los derechos humanos de millones de personas y expone la necesidad de atribuir sus efectos y poder reclamar acciones, incluso en el ámbito de los tribunales.
Con el aumento de los efectos del cambio climático en todo el mundo, se ha empezado a reconocer que el cambio climático no es solo un colapso ecológico, sino también una crisis de derechos humanos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, se hizo eco de este mensaje en Ginebra este año y planteó una pregunta ante el Consejo de Derechos Humanos:
El Día Mundial de la Vida Silvestre de las Naciones Unidades (WWD, por sus siglas en inglés) se conmemora el día 3 de marzo todos los años para celebrar la fauna y la flora silvestres. Cada año, reconocemos las funciones singulares de la vida silvestre y sus contribuciones a las personas y al planeta.
Cada 3 de marzo, el mundo se une para celebrar la increíble diversidad de la fauna y la flora que comparten el planeta con nosotros. Pero el Día Mundial de la Vida Silvestre no es solo una fecha para admirar la belleza de un tigre o un paisaje remoto. Es un recordatorio crucial de que nuestra propia supervivencia, salud y cultura están profundamente entrelazadas con la naturaleza. En 2026, la ONU nos invita a descubrir un vínculo especialmente fascinante y vital con el tema: «Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia».
Entre los días 2 y 21 de febrero de 2026, una delegación de investigadores cubanos desarrolló una intensa agenda de trabajo académico y científico en la Universidad de Hasselt, Bélgica, en el marco del proyecto «Revelando vínculos entre los ecosistemas sociales costeros y el cambio climático para mejorar la resiliencia en el oriente de Cuba» (Resiliencia Costera), coordinado por el Centro de Estudios Multidisciplinarios de Zonas Costeras (CEMZOC).
La comisión estuvo integrada por los investigadores: Ofelia Pérez Montero, Yanet Cruz Portorreal, Jorge Alberto Drago Ortiz y Rebeca Cintra Hernández, quienes sostuvieron encuentros con centros de investigación de referencia internacional y científicos de alto prestigio en el ámbito marino y costero.
Se trata del primer instrumento jurídicamente vinculante que contempla la gobernanza del océano, con el objetivo de transformar alta mar y el lecho marino internacional en un entorno que se gestione de manera sostenible en beneficio de toda la humanidad. China, Alemania, Japón, Francia y Brasil ya lo han ratificado.
Tras casi dos décadas de elaboración, un acuerdo internacional para proteger la vida marina en aguas internacionales y el lecho marino entrará en vigor este sábado, lo que marca un importante paso adelante en los esfuerzos por garantizar la salud de los ecosistemas oceánicos durante las próximas décadas. Conocido oficialmente como el Acuerdo sobre la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, este tratado de la ONU jurídicamente vinculante cubre las zonas oceánicas que se encuentran fuera de las aguas nacionales (alta mar) y el área internacional de los fondos marinos.
La humanidad no solo ha gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, sino que ha vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos. El resultado son sistemas acuáticos quebrados –acuíferos compactados, lagos fantasmas, deltas que se hunden– sin capacidad de recuperarse.
La cuenta corriente de la naturaleza está en números rojos. Un informe histórico de la Universidad de las Naciones Unidas declara que el mundo ha entrado en una era de «quiebra hídrica global», un punto de no retorno para ciertos sistemas donde la demanda humana ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos y secado los pozos del futuro, poniendo en riesgo el conjunto del sistema hídrico del planeta.
Los termómetros del planeta siguen marcando, impertérritos a los negacionistas, una temperatura que continúa subiendo, centésima de grado a centésima de grado. La responsabilidad recae en los combustibles fósiles.
En un informe que confirma la tendencia de calentamiento acelerado del planeta, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció hoy que 2025 fue uno de los tres años más cálidos jamás registrados, a pesar de haberse desarrollado bajo la influencia de un fenómeno de La Niña, que suele enfriar las temperaturas globales. Este hallazgo, basado en el análisis consolidado de ocho conjuntos de datos científicos independientes, subraya el abrumador papel de los gases de efecto invernadero acumulados en la atmósfera, que continúan impulsando el calentamiento incluso cuando las condiciones naturales tienden a moderarlo.